Cádiz pierde arboleda a pasos agigantados y las palmeras son las grandes damnificadas debido a la plaga de picudo rojo. La última ha sido una situada en la plaza de Mina.
El problema de todo es que, en el mejor de los casos, se tarda mucho tiempo en plantar otro ejemplar. En el peor, que jamás se sustituya y quede el tocón del tronco para siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario