No sabemos a quién se le encomiendan las obras de urbanización de plazas en la ciudad, pero ésta de La Habana se llevó años cerrada mientras era rehabilitada. El resultado: una auténtica chapuza.
Como podemos ver en las fotografías adjuntas, el pavimento (de muy mala calidad) aparece con multitud de humedades, charcos y filtraciones. Además, y por si fuera poco, el pavimento presenta grietas.



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