Desde que concluyeron las obras de reforma de dos fincas contiguas situadas en la plaza de San Juan de Dios esquina con la calle Nueva, los cables están sueltos en sus fachadas, ofreciendo una antiestética imagen que da sensación de provisionalidad. ¿Tanto cuesta soterrarlos? A lo mejor es que aún no han tenido tiempo para hacerlo.
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