No es de recibo que una maraña de cables recorra la fachada de un edificio histórico, máxime cuando la Ley del Patrimonio Histórico andaluz de 2007 "obliga" a los ayuntamientos de las ciudades con un centro histórico declarado BIC (Bien de Interés Cultural) a elaborar planes de descontaminación visual.
En el caso de Cádiz, lejos de minimizar los efectos de aquellos elementos discordantes del Conjunto Histórico, éstos se incrementan con el aumento indiscriminado de armarios de registros, cableados, antenas, etc. Como muestra traemos una imagen de la fachada de la iglesia de la Divina Pastora, en la calle Sagasta. Sobran los comentarios.
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