Ya es verano. Nos lo indican los diversos quioscos de helados que en época estival plagan la ciudad. En algunas ocasiones, incluso éstos vienen acompañados con antiestéticos cables aéreos para suministrar electricidad, como el de la Catedral que recorre incluso las palmeras.
Ya podrían prever el suministro eléctrico a través del suelo. Pequeño favor se le hace al casco antiguo instalando cables, además de contravenir la Ley del Patrimonio en su apartado de contaminación visual.
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