En Cádiz, el peatón no tiene su espacio reservado debido a las continuas infracciones de los conductores.
Es el caso de este vehículo, estacionado en un vado peatonal de la plaza de Argüelles, en su confluencia con la calle Fermín Salvochea. Este es el ejemplo más claro de que Cádiz no es 'la ciudad que funciona'.
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